Obra que examina el origen y desarrollo de la práctica cristiana de reunirse el primer día de la semana para celebrar la resurrección de Jesús. El autor analiza cómo esta celebración, inicialmente sencilla y centrada en la comunión, fue evolucionando a lo largo de los siglos, dando lugar a diversas interpretaciones teológicas y debates dentro de la iglesia. El libro invita a redescubrir el significado original del domingo y su relevancia para la vida cristiana actual.